La historia de la Campaña Nacional, en el libro “El Clarín Patriótico: la Guerra contra los filibusteros”, es parte del trabajo de este historiador, que a sus 58 años, continúa desempolvando el pasado costarricense.
Con un nombre más que teórico, literario, la historia de la Campaña Nacional de 1856 retoma vida en cada palabra, y hace resurgir recuerdos de quienes lucharon por la Costa Rica de esa época.

Sus expresiones por la nacionalidad, el patriotismo y civismo, no se quedan sólo en sus escritos, sino que abarcan su participación en la Asociación Ciudadanía Activa de la cual es presidente, luchando por una parte del país humilde y solidario de 1821.
Rodeado de libros de historia de diversos autores, su biblioteca personal es completada por “El Clarín”, el cual, asegura, reeditará dentro de algún tiempo.
¿Se pueden resumir tantos eventos, trastornos y desconciertos de la Campaña Nacional de 1856 en un libro como El Clarín Patriótico? Para el autor del libro resulta inconcebible y así lo admite:
Hacer una síntesis resulta imposible porque son temas que no se agotan. En el caso de la Campaña Nacional, todavía se considera que queda mucho por explorar, sobre todo en la utilización de fuentes documentales aquí y en el extranjero.
“El Clarín Patriótico, la guerra contra los filibusteros”, se enfoca en otra dimensión de la campaña sobre un sentimiento: la nacionalidad. Yo traté de explorar una veta diferente, novedosa y buscar puntualizar los sentimientos de adhesión y solidaridad, para fortalecer una nueva idea desde el punto de vista político, y señalar los esfuerzos de diversos sectores de la población incorporando literatura poesía y partituras de música costarricense a la obra.
¿Cómo dejar atrás la dependencia cultural hacia Estados Unidos, para volver a tener la identidad que nos caracterizaba en 1821?
Eso es un problema permanente, porque en realidad si vemos la independencia como un proceso tendríamos que relacionar la campaña con la independencia, quiero decir que esto fue una guerra en donde estaba en juego la soberanía y la existencia cultural del continente. Todo se constituyó en un anhelo de la independencia, sin embargo el mismo desenvolvimiento económico y su efecto sobre América Latina desde el Siglo XIX, ha hecho que queramos desenvolvernos como latinoamericanos pero queriendo ser como los europeos y como los estadounidenses. Y precisamente se ha entrado en un proceso de subordinación cultural de tal manera que eso nos lleva a retos presentes que es como coexistir en un mundo que es una realidad, el de la globalización pero manteniendo las raíces mínimas de identidad, en donde las relaciones del ámbito cultural son en un sentido.
¿Cree que Costa Rica dio ese salto de colonia a nación, de dependencia y sometimiento a independencia y soberanía?
En términos formales la independencia significó romper con el dominio colonial; ese proceso de formar una patria propia significaba romper las cadenas que nos oprimían… pero ese proceso de orden político de la independencia, significó el advenimiento de la modernidad política, un cambio de soberanía regia a popular, que incluye el principio de la ciudadanía como una condición universal. Así surge la nación política moderna en donde se deja de ser propiedad, y que gracias a la independencia y a las ideas liberales se pasa de nación a comunidad política, cambios transcendentales que ocuparon de tiempo para concretarse, pero que aun hoy en ciertos sectores continúan patrones de dominación y explotación colonial, como lo es en el caso de las poblaciones indígenas.
¿Cómo es la Costa Rica de hoy comparada con la de 1821?
En muchos aspectos es claro el desenvolvimiento demográfico, ha habido un progreso material y tecnológico muy significativo… Sin embargo un elemento negativo, es que a diferencia de hoy, la Costa Rica de 1821 era pobre pero menos desigual, con una diferenciación social no tan marcada. En ese sentido hemos perdido en solidaridad porque incluso en el momento de la independencia, las familias se ayudaban económicamente, cosa que ahora no vemos ni creo que veamos.
¿Cómo ve la política y economía costarricense hoy día?
Ha habido un deterioro en la distribución de los bienes económicos por el orden de lo político. Después de un perfeccionamiento en los últimos 20 años, se ha dado un retroceso, primero porque los partidos políticos en vez de visualizarse como necesarios para la democracia se convirtieron en máquinas electorales, lo que va ligado al caudillismo en donde se relacionan personalidades con un partido, cuestión propia de los años 40. Otro punto es que la política se ha convertido en instrumento de fines personales y todavía más grave, ha convertido al ciudadano en un cliente. Tenemos el reto de devolverle a la política el aspecto leal, que los jóvenes cambien su perspectiva , y restablecer el significado de política para la ciudadanía.
¿Cómo visualiza a la Costa Rica del año 2050?
Yo quisiera ser optimista, pero la práctica y la historia me obligan a no serlo, porque en primer lugar aunque hubiese un crecimiento económico y beneficio del desarrollo tecnológico, yo no creo que los países subdesarrollados pasemos la situación de “en vías de desarrollo”; pero eso no es lo principal, sino es el hecho de que América Latina es la región más desigual, estamos muy lejos de aquel presidente de la Campaña Nacional del 56, que podía tener su hacienda pero que no se diferenciaba del resto de los ticos.
A pesar de esto el optimismo siempre tiene que tener cabida, las personas disponemos de libre albedrío y tenemos la capacidad de reflexionar y corregir muchas cosas para tratar de enmendar lo más que se pueda por un mundo mejor.
¿Qué sigue para Juan Rafael Quesada hoy?
A estas alturas todavía estoy estudiando inglés, espero terminar pronto porque eso es un reto personal, es algo que me he propuesto y que está en proceso.
En el ámbito como ciudadano, seguir participando en actividades de ciudadanía, así como mi incorporación en actividades de carácter cívico en el Cantón de Flores, y ligado a ello mi permanencia en la Universidad de Costa Rica en la Escuela de Historia.
En el campo profesional, seguir investigando, estoy trabajando más en la Campaña Nacional, con el fin de poner más en evidencia la participación de las comunidades desde el punto de vista de su incorporación personal, algo más humano, tratando de puntualizar las comunidades con nombre y apellidos, eso es un proyecto a corto y mediano plazo. Además pronto espero poder participar en un congreso en Ecuador, convocado por las Academias de Geografía e Historia de Hispanoamérica por la celebración del bicentenario de independencia.